Dirigir o exhibir

Mientras el instrumentista o el cantor están interpretando esforzadamente su partitura, concentrados en la sucesión de notas, haciendo cálculos enigmáticos y cognitivamente complejos para ajustar la afinación con el conjunto, gestionando las respiraciones tanto naturales como expresivas y, en fin, dominando una situación en principio de tensión para ofrecer el mejor resultante sonoro, observamos con frecuencia al director o directora mostrando piruetas e hiperbólicas descargas gestuales ajenas a la esencia del sonido.

El arte de dirigir: sentido o sensibilidad

La traducción sonora corresponde al intérprete y en el caso que nos ocupa al director o directora. Para ello el conocimiento de la partitura es esencial tanto en sus contornos codificados como en lo que entre líneas puede leerse (contexto psico-socio-económico del autor y su tiempo, tradición, motivación compositiva, alusiones programáticas, etc.) No obstante, conviene identificar y delimitar la responsabilidad de quien dirige y, sobre todo, de la autogestión de las emociones.

Cancelado por pasaporte

Los artistas, como los deportistas que también están siendo cancelados, son los mediáticos pero otras tantas profesiones están siendo apartadas del derecho elemental de existir. Ahora, bien entrado el siglo XXI con el conocimiento adquirido, el acceso a la información más allá del sesgo de los grupos mediáticos de poder, aplaudimos que un director de orquesta, que una cantante, que un bailarín, que una compositora, se vean privados de ofrecer su arte por tener en el bolsillo un determinado pasaporte.

De Joan Monleón a Pep el Botifarra. Viaje a ninguna parte.

El ocio y la cultura no pueden sostenerse en el mismo plano de valor. Nuestra sociedad, cada vez más hedonista, da la espalda a la cultura en beneficio de un lúdico folklore. El valor de lo popular que debe ser rescatado, cuidado y fomentado (no me malinterpreten) no debiera ser otro que el de expandir lúdicamente el espacio más transversal de la sociedad en tanto que necesitada de estímulos para salvaguardarse.

La gendarmerie musical

Nos hemos vuelto demasiado buenos en explotar nuestras debilidades, dice Stephen Guyenet. Y es cierto. Abandonado todo conato de vulnerabilidad que nos abra una puerta hacia la valentía de reconocernos, seguimos venerando falsos ídolos, dioses impostores y  egos insaciables.

Las Musas sobre hielo

La pragmática y la poética no parecen ir de la mana en el imaginario de quienes ponen la pasión como único ingrediente del excelso menú del arte, muy especialmente en el arte sonoro. La dicotomía se centra en cuál es la parte importante en la interpretación y experiencia estética subyacente. Toda expresión artística precisa de un marco teórico, no para ser entendida sino para ser reflexionada, repensada y contextualizada. Todo ello no resta un ápice a la expresión, muy al contrario, la enfatiza.

Las musas sobrevuelan nuestros sueños, nos ofrecen imágenes nuevas, pero suelen resbalar sobre el frío hielo del vacío si no las dotamos de pretextos donde asirse.