La asociación que no amaba a los coros

Aedcoro no ama a los coros. Triste realidad, sin duda, que lejos de derivarnos a la melancolía nos debe abrir los ojos para construir una verdad. La verdad que, aunque asuste a los que han sido domesticados, hará libre a los virtuoso al tiempo que señalará a los viles.

Estar asociado a Aedcoro se ha convertido en sinónimo de estafa. Durante sus años de existencia no solo no ha contribuido a la mejora el entorno de los directores y directoras de nuestro país sino que ha impedido su evolución, que es mucho más sorprendente, más preocupante. 

Dirigir o construir

Para cualquier director o directora de coro, orquesta o banda la praxis sonora supone uno de los problemas más acuciantes para su evolución, crecimiento y desarrollo como intérpretes. Disponer de un orgánico como instrumento de constante diálogo supone el mayor desafío de aquellas entidades que ofrecen como servicio la enseñanza del noble arte de dirigir personas.

Y como de personas se trata, la enseñanza de la dirección, muy especialmente en la disciplina coral, supone tomar en consideración el propósito de educar al instrumento, esto es, señalar y atender su condición sensible que se traduce en el sonido, color, afinación, empaste, empatía, salud vocal, criterio interpretativo, psicología o gestión emocional del colectivo, por citar solo unos pocos ítems. Por tanto, la construcción de un coro está basada en el contacto cercano, en ese hilo casi mágico al que todo director o directora debe aspirar para abrazar los contornos de la belleza.

Cantar verdades

Naturalizando la importancia de la isla grande y de su capitalidad, cabe reclamar una mayor atención para las islas periféricas en cuanto a cultura se refiere. Todos somos Baleares. No se trata tanto de un alegato visceral o victimista. Las carencias de Ibiza, donde resido, son las justas ganadas a pulso por sus propios habitantes. Nada que reprochar a terceros si la inacción es bandera. No obstante, conviene rellenar las grietas de la sinrazón con, al menos, algo de información.

El hecho coral en España

Al plantear un futuro del mundo coral en nuestro país que se sustente en propuestas sólidas en el presente, nos encontramos con una realidad demoledora. Los coros españoles adolecen de una verdadera revolución que rompa la cristalización sistémica.

El tejido coral está cosido con los coros amateurs que hacen verdaderamente importante nuestro gremio. La línea entre estos coros y otros denominados profesionales no siempre es clara. A nadie se le escapa que de los mejores coros del país no se halla entre los profesionales siendo estos, acaso otra anomalía, los institucionales.

Directores y Directoras

La educación y la cultura han servido para algo más que despertar conciencias. Ver empuñando una batuta a una mujer no debería ser motivo de asombro, ni siquiera motivo para escribir este artículo. Asumo el riesgo. Pero en el día del Director y Directora de orquesta se me despierta la siguiente reflexión: ¿por qué no incluyo a directoras españolas en mi playlist?

Susanna Mälkki, Shi-Yeon Sung, Barbara Hannigan, Emmanuelle Haïm, Anu Talli y, cómo no, Marin Alsop forman parte de mi playlist cuando exploro versiones. Un elenco de directoras de primer orden que han habitado el árido páramo del podio orquestal tan absurdamente dominado por las grandes figuras masculinas.

Pedagogía o el nuevo arte de no enseñar

¿Se puede enseñar dirigir un coro sin haber transitado los contornos profesionales del instrumento? ¿Se puede enseñar desde la teorización del hecho quironímico? ¿Se puede hacer un aporte transaccional del conocimiento de la dirección sin haber tenido una práctica avanzada instrumental?