Premio o multa

Los premios en música recogen los honores de quienes han tomado ventaja antes que los demás, como reza su significado etimológico. No obstante, coger antes no determina ser el mejor más allá de serlo entre las opciones presentes.

De lo falaz en el arte

Las noticias sobre los colectivos como Letze Generation, Just Stop Oil, Extinction Rebellion o, más proximo, Futuro Vegetal no cesan alumbrados por su campaña +1,5º que están llevando a cabo en diferentes museos. La performance consiste en pintar de negro gruesos trazos sobre las principales sobras de arte.

La cena de los idiotas

Como cada navidad el grupo de ex alumnos se preparan para un nuevo encuentro. Varias hornadas de licenciados veneran a su maestro reuniéndose alrededor de la mesa.

El viejo catedrático recuerda anécdotas de las clases que otrora lideraba ante la mirada emocionada de sus antiguos alumnos. Estos no escatiman ni esfuerzo ni disimulo para rendirle reverencias y pleitesía.

La veu de l’ànima

La veritat no pot descansar encara que el silenci l’oculti. Les realitats són polièdriques però convé, a força de donar-li voltes, d’usar-la, de practicar-la, de compartir-la, aconseguir la seva forma esfèrica perquè sigui visible i contemplada des de qualsevol punt de vista.

A les Illes Balears vivim constantment una deterioració de la veritat quant a les realitats musicals en l’àmbit coral es refereix. S’amaga perquè l’excel·lència molesta. Com si aquesta fos exclusiva, excloent o aliena a qualsevol oïda, a qualsevol consciència, a qualsevol cor que sent. La inèrcia ha donat per bona qualsevol explicació. El temps, només el temps jutjarà amb mesura. 

La asociación que no amaba a los coros

Aedcoro no ama a los coros. Triste realidad, sin duda, que lejos de derivarnos a la melancolía nos debe abrir los ojos para construir una verdad. La verdad que, aunque asuste a los que han sido domesticados, hará libre a los virtuoso al tiempo que señalará a los viles.

Estar asociado a Aedcoro se ha convertido en sinónimo de estafa. Durante sus años de existencia no solo no ha contribuido a la mejora el entorno de los directores y directoras de nuestro país sino que ha impedido su evolución, que es mucho más sorprendente, más preocupante. 

Dirigir o construir

Para cualquier director o directora de coro, orquesta o banda la praxis sonora supone uno de los problemas más acuciantes para su evolución, crecimiento y desarrollo como intérpretes. Disponer de un orgánico como instrumento de constante diálogo supone el mayor desafío de aquellas entidades que ofrecen como servicio la enseñanza del noble arte de dirigir personas.

Y como de personas se trata, la enseñanza de la dirección, muy especialmente en la disciplina coral, supone tomar en consideración el propósito de educar al instrumento, esto es, señalar y atender su condición sensible que se traduce en el sonido, color, afinación, empaste, empatía, salud vocal, criterio interpretativo, psicología o gestión emocional del colectivo, por citar solo unos pocos ítems. Por tanto, la construcción de un coro está basada en el contacto cercano, en ese hilo casi mágico al que todo director o directora debe aspirar para abrazar los contornos de la belleza.

Cantar verdades

Naturalizando la importancia de la isla grande y de su capitalidad, cabe reclamar una mayor atención para las islas periféricas en cuanto a cultura se refiere. Todos somos Baleares. No se trata tanto de un alegato visceral o victimista. Las carencias de Ibiza, donde resido, son las justas ganadas a pulso por sus propios habitantes. Nada que reprochar a terceros si la inacción es bandera. No obstante, conviene rellenar las grietas de la sinrazón con, al menos, algo de información.

El hecho coral en España

Al plantear un futuro del mundo coral en nuestro país que se sustente en propuestas sólidas en el presente, nos encontramos con una realidad demoledora. Los coros españoles adolecen de una verdadera revolución que rompa la cristalización sistémica.

El tejido coral está cosido con los coros amateurs que hacen verdaderamente importante nuestro gremio. La línea entre estos coros y otros denominados profesionales no siempre es clara. A nadie se le escapa que de los mejores coros del país no se halla entre los profesionales siendo estos, acaso otra anomalía, los institucionales.

Pedagogía o el nuevo arte de no enseñar

Pedagogía o el nuevo arte de no enseñar

¿Se puede enseñar dirigir un coro sin haber transitado los contornos profesionales del instrumento? ¿Se puede enseñar desde la teorización del hecho quironímico? ¿Se puede hacer un aporte transaccional del conocimiento de la dirección sin haber tenido una práctica avanzada instrumental?

Enseñar consiste a transmitir conocimientos. Pero el oxímoron se consolida cuando encontramos maestros que no han ejercido nunca, directores que no han dirigido nunca, profesores de música que no conocen la praxis instrumental. Muchos de estos perfiles ostentan el rango de pedagogos. Y aquí podría acabar el artículo.

Si Google no nos engaña la palabra pedagogía se deriva de la voz griega paidagogía, compuesta de pais (niño), y de agogos (el que conduce). Paidagoguía, es así, “el arte de educar a los niños“. El término, ya sabemos, transciende la infancia para adentrarse en todos los ámbitos educativos aunque en algunos aspectos, la pedagogía moderna no ha abandonado del todo su enfoque pueril.

¿Se puede hacer un aporte transaccional del conocimiento de la dirección sin haber tenido una práctica avanzada instrumental?

Excusándome por la generalidad del argumento y poniendo en valor aquellos pedagogos que provienen de la experiencia musical real (recomiendo la lectura de mi artículo Mestre, aprèn! (Diario Levante, Valencia 16 de junio de 2022), con horas de rodaje en aulas y con una visión aumentada de la profesionalización en la dirección musical, hay que constatar que la figura de la nueva pedagogía (no es tan nueva, me temo) socava cualquier posibilidad de asunción en la educación de nuestro país.

En el ámbito de la música se ve muy claramente la deriva educativa. Niños y niñas pasan años en escuelas de música organizadas convenientemente para crear un bucle de dependencia. Estimulación, iniciación (antes, preparatorio), grado elemental de música, dos años más para preparar la prueba de acceso, refuerzo con clases particulares y, no es poca cosa, seis años en paralelo con la asignatura de música en la Enseñanza Primaria Obligatoria. 

Podemos hablar de una media de 9 años relacionados con la música y con un resultado escandalosamente preocupante. No saben leer una partitura. Dirán los pedagogos musicales que el objetivo no es aprender sino experimentar. Solo por experiencia (la comparto porque no la tienen) puedo decir que la mejor experimentación es la que tiene resultados, la mejor manera de disfrutar la música es practicarla bien, al nivel que sea, y sobre todo -dado el escaso interés que los adolescentes tiene por la música que no sea de impacto mediático albergan después de tantos años de estudio- sería suficiente que consiguiéramos crear consumidores críticos de cultura musical. Ninguno de estos objetivos se cumple, privando a la sociedad del disfrute de la comprensión lectora musical como sí se cumple cuando de un texto literario se trata.

El alumnado que finalmente accede a las Enseñanzas Profesionales de Música acaba abandonando (el porcentaje que acaba los estudios y accede al Grado Superior es cada vez más escaso), convendría revisar el comportamiento de nuestros docentes, sin entrar -sería muy tedioso- en que gran parte del profesorado no es feliz en su trabajo y que, por lo tanto, por salud social pública, tendría que cambiar inmediatamente de actividad laboral por otra más adecuada a sus anhelos.

En el ámbito de la dirección musical y más concretamente en la de la dirección de coro, se observa cada vez más una mayor tasa de perfiles que no han dirigido nunca o, en el mejor de los casos, nunca abandonaron el ámbito amateur. Profesores asociados que nunca tocaron un instrumento, paso previo y esencial para el desarrollo sensitivo de cualquier músico.

Gran parte del profesorado no es feliz en su trabajo y que, por lo tanto, por salud social pública, tendría que cambiar inmediatamente de actividad laboral por otra más adecuada a sus anhelos.

La música es praxis. Y la praxis no solo se puede sino que se tiene que teorizar. Pero la teoría, per se, es a todas luces escasa. Ya lo decía el gran poeta Vicent Andrés Estellés „la raó és un moble vell“.

Juan F. Ballesteros
músico y escritor

El mamut llamado envidia

El músico que se entrega al mamut de la envidia, no solo no evita el éxito sino que socava más sus posibilidades, puesto que nadie puede triunfar realmente si no domina lo intestinal. Su cerebro, actuando según su naturaleza, desplegará todo su repertorio: gestos de desprecio, comentarios hirientes, desprecio en forma de indiferencia, reforzamiento de sus acciones para que sean más visibles, pasar por encima del envidiado para demostrarle (demostrarse, en realidad) que puede medrar.